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En
siglos pasados, cuando la población no tenía las ventajas que se tiene hoy en
día de aprender las primeras letras, en su mayoría era analfabeta incapaz de
interpretar cualquier documento. Por esto en esas épocas destaca un personaje a
quien encomendaban la redacción de cualquier escrito: el escribano. Pero en
Alpuente, Villa con cierta importancia en otros tiempos, tenía el privilegio de
tener notario público que, como hoy en día, daba testimonio de cuantos
documentos importantes era necesario legalizar, dando fe de todo lo que en él se
trataba estampando su signo o firma. Firmas muy originales e interesantes como a
continuación se muestra
Esta es la firma de Andrés Rubio , Notario de la Villa de Alpuente
en octubre de 1610.

Esta es la firma
de D. Vicente Javaloyas, Notario de Alpuente en 1652

Esta es la firma de
Blas Ramos,
Notario de
Alpuente en 1781


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